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Fracturas Superiores del Hueso del Brazo (Fracturas del Húmero Proximal): Visión General

Este video brinda una descripción general sobre cómo ocurren las fracturas del hueso superior del brazo (fracturas del húmero proximal), la anatomía relevante y cómo el profesional de la salud diagnostica a un paciente.

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Fracturas Superiores del Hueso del Brazo (Fracturas del Húmero Proximal): Visión General

Una fractura ósea de la parte superior del brazo, también denominada fractura proximal del húmero, es una rotura del hueso próxima a la articulación del hombro. Las fracturas óseas de la parte superior del brazo son el tercer tipo de fractura más frecuente. Son más frecuentes en las mujeres que en los hombres, y su incidencia aumenta con la edad. También es más frecuente que este tipo de lesiones se produzcan en los meses de invierno, en comparación con otras épocas del año. Una fractura ósea del brazo se produce por una lesión aguda en el hombro. En la población de edad avanzada, esta lesión suele producirse tras una caída a ras de suelo, cuando el paciente intenta sujetarse con la mano extendida o cae directamente sobre el codo. Específicamente en pacientes de edad avanzada, son más susceptibles de sufrir una fractura ósea del brazo de esta forma porque nuestros huesos pueden debilitarse con la edad. Las fracturas óseas del brazo también pueden producirse en pacientes más jóvenes, pero para ello se necesita una fuerza importante, como un accidente de tráfico o una caída desde las alturas. Aunque no es posible evitar todas las caídas accidentales, hay algunas medidas que ayudan a reducir el riesgo. Asegurarse de que las zonas de la casa están bien iluminadas y despejadas al caminar, instalar pasamanos en escaleras y baños y mantener los objetos al alcance de la mano son sólo algunas medidas que pueden ayudar a reducir el riesgo de caídas. Como ya se ha mencionado, el debilitamiento de los huesos también hace que los pacientes sean más susceptibles de sufrir una fractura.

La pérdida de resistencia ósea con el paso del tiempo se denomina osteoporosis o baja densidad ósea. Los ejercicios con peso, como caminar o levantar pesas, dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol y el uso de determinados medicamentos recomendados por su médico de atención primaria pueden contribuir a ralentizar la pérdida ósea con la edad.

Si nos fijamos en la anatomía de la articulación del hombro, ésta se compone de tres huesos diferentes. El hueso de la parte superior del brazo, conocido como húmero, el omóplato, conocido como escápula, y la clavícula, conocida como clavícula. Si se observa más de cerca el hueso del brazo, el húmero, la fractura se produce más cerca de la bola, la cabeza del húmero. Se trata de la porción proximal del hueso húmero, de ahí el término utilizado por los profesionales sanitarios: fractura proximal del húmero. Dentro de esta zona, puede haber una rotura en el hueso, o puede haber múltiples roturas. Estas piezas óseas también pueden albergar inserciones de los tendones del manguito rotador. Dependiendo de dónde se rompa el hueso, estos tendones pueden tirar de las piezas óseas en determinadas direcciones, haciendo que se separen unas de otras. Esta será una consideración a tener en cuenta a la hora de determinar cómo tratar la fractura.

Después de sufrir una caída o una lesión aguda en la parte superior del brazo que provoque una fractura ósea, aparecerá inmediatamente dolor. Los pacientes también notarán hinchazón y tendrán limitado el uso del brazo lesionado. Incluso pueden observar hematomas extensos alrededor de la articulación del hombro que pueden bajar por el brazo y llegar a la mano.

Un traumatólogo estará atento a todos estos signos y síntomas durante su evaluación. También harán preguntas sobre cómo se produjo la lesión y tendrán en cuenta factores como la edad del paciente, su nivel de actividad y la dominancia de la mano. En la exploración física, será difícil comprobar la amplitud de movimiento del hombro debido al dolor. A menudo, el profesional intentará mover el brazo suavemente o dejará que el paciente lo mueva todo lo que pueda. El traumatólogo también se asegurará de que todos los nervios del hombro funcionan correctamente. Para confirmar el diagnóstico, se obtendrán radiografías. Como se ha mencionado anteriormente, una fractura ósea del brazo puede tener un aspecto muy diferente de un paciente a otro. La radiografía ayudará al traumatólogo a ver este aspecto y contribuirá a decidir cómo tratar la fractura. A veces, además de la radiografía, es necesario realizar un TAC, que permite comprender mejor la fractura en tres dimensiones. Una vez recopilada toda la información necesaria, el médico revisará los resultados con el paciente y le explicará qué opciones de tratamiento se adaptan mejor a sus necesidades.