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Desgarros del Tendón de Aquiles: Visión General

Este video brinda una visión general cómo ocurren los desgarros del tendón de Aquiles, la anatomía relevante, y cómo los profesionales de la salud diagnostican a un paciente.

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Desgarros del Tendón de Aquiles: Visión General

El tendón de Aquiles es el tendón más grande y fuerte del cuerpo humano, y se encuentra en la parte posterior de la parte inferior de la pierna. Nos permite apuntar activamente con los dedos de los pies y proporcionar fuerza al empujar los pies durante actividades como correr, saltar y caminar. Sin embargo, el tendón de Aquiles puede romperse, lo que significa que el tendón se desgarra y los extremos de las fibras tendinosas se separan entre sí, lo que provoca la pérdida de estas funciones.

Las afecciones del tendón de Aquiles, que incluyen tanto desgarros como inflamaciones crónicas, afectan a 250.000 personas al año en Estados Unidos, y el 6% de la población general declara haber sufrido dolor de Aquiles a lo largo de su vida. La mayoría de las roturas del tendón de Aquiles se producen durante una actividad deportiva, aunque también pueden ser el resultado de una inflamación del tendón de Aquiles de larga duración.

Otros factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir una rotura del tendón de Aquiles son, entre otros, el sexo masculino, la obesidad, el tabaquismo, el uso de calzado inadecuado, el sobreentrenamiento y el consumo de determinados medicamentos. Las roturas del tendón de Aquiles se producen por una contracción brusca y enérgica del músculo de la pantorrilla.

Esto puede ocurrir de dos maneras. La primera se produce con la rodilla estirada y un empuje brusco y enérgico que lleva a señalar los dedos del pie, lo que se conoce como flexión plantar. La segunda resulta de la flexión repentina del pie hacia arriba, denominada dorsiflexión sobre un músculo de la pantorrilla ya tenso.

¿Cómo puede tomar medidas para prevenir una rotura del tendón de Aquiles? Es importante incorporar un calentamiento dinámico antes de la actividad física. También es beneficioso trabajar en el fortalecimiento de los músculos de la pantorrilla con una sola pierna para que un lado no se vuelva más dominante que el otro. Al iniciar una nueva actividad, se aconseja aumentar lentamente la intensidad en lugar de hacerlo rápidamente. Por último, asegurarse de llevar un calzado adecuado también puede ayudar.

Echemos un vistazo más de cerca a la anatomía. El tendón de Aquiles se encuentra en la parte posterior de la pantorrilla. Justo por encima del tendón, vemos el músculo gastrocnemio situado más cerca de la superficie de la piel, y el músculo sóleo en profundidad. Colectivamente, el gastrocnemio, y el sóleo se conocen como la pantorrilla.

Estos músculos dan lugar al tendón de Aquiles, que baja por la pierna y se une a la parte posterior del hueso del talón, conocido como calcáneo. El tendón de Aquiles mide aproximadamente 15 cm de longitud. Las roturas agudas del tendón suelen producirse entre 4 y 6 cm por encima de la inserción en el hueso del talón, lo que se conoce como rotura de la sustancia media.

La disminución del riego sanguíneo en esta zona del tendón aumenta el riesgo de rotura del tendón en esta localización. Cuando un paciente sufre un desgarro del tendón de Aquiles, suele describir la sensación de un golpe en la parte posterior de la pierna, seguido de la aparición de dolor, y a menudo informa de un chasquido audible.

Tras la lesión, los pacientes tienen dificultades para caminar y, si el desgarro es completo, no pueden señalar con los dedos de los pies. Cuando acuda a un profesional de la salud tras sufrir una rotura del tendón de Aquiles, éste le realizará una exploración física. Inspeccionarán la parte posterior de la parte inferior de la pierna, buscando signos de hematomas e hinchazón.

Palparán el propio tendón de Aquiles para detectar cualquier defecto en las fibras tendinosas. Además, el médico comprobará si el paciente puede señalar y flexionar los dedos de los pies. A menudo, el diagnóstico de una rotura del tendón de Aquiles se basa únicamente en el mecanismo de la lesión y en la exploración física.

No obstante, pueden realizarse estudios de imagen adicionales, como una radiografía o una resonancia magnética, para descartar otras afecciones del tobillo. A veces, el tendón de Aquiles sólo se desgarra parcialmente, en lugar de romperse por completo en dos extremos separados.

En ese caso, un cirujano puede solicitar pruebas adicionales con una resonancia magnética para ayudar a determinar el plan de tratamiento más adecuado. Tras una evaluación exhaustiva, el cirujano tendrá en cuenta muchos factores y analizará con el paciente las opciones de tratamiento adecuadas.