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Fracturas del Hueso del Talón (Fracturas del Calcáneo): Visión General

Este video brinda una visión general cómo ocurren las fracturas del calcáneo, la anatomía relevante, y cómo el profesional de la salud diagnostica a un paciente.

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Fracturas del Hueso del Talón (Fracturas del Calcáneo): Visión General

Este vídeo ofrece una visión general de las roturas del hueso del talón, también conocidas como fracturas del calcáneo. Repasaremos la anatomía, las causas, los signos y síntomas, y cómo se realiza un diagnóstico.

El hueso del talón es el hueso más grande del pie y está situado en la parte posterior del pie, también conocida como retropié. Constituye una importante superficie de apoyo para el extremo de la pierna. Forma conexiones con los huesos astrágalo y cuboides. Muchas estructuras de los tejidos blandos se unen a este hueso, incluido el tendón de Aquiles, que se conecta a la parte posterior del hueso del talón y desempeña un papel fundamental en el impulso de los músculos de la pantorrilla y el movimiento del pie.

Las fracturas del hueso del talón presentan diversos patrones. Comprender el tipo de fractura que se ha producido permitirá comprender cuál es el mejor enfoque terapéutico. Los patrones más comunes de fractura en el hueso del talón se extienden a las superficies articulares cercanas. Otros patrones encontrados incluyen fracturas de tipo lengua. Aquí, un fragmento de la parte posterior del calcáneo está desplazado por la tracción del tendón de Aquiles. Estas fracturas pueden causar graves daños en los tejidos blandos debido a la presión que ejerce el fragmento desplazado sobre el tejido.

Otro tipo es la lesión por aplastamiento, en la que la fractura se produce en múltiples piezas desplazadas que se extienden a las articulaciones clave alrededor del calcáneo. El hueso puede atravesar la piel en muchos de estos patrones de fractura. Esto se denomina fractura abierta. Aproximadamente el 17% de las fracturas del hueso del talón son abiertas. Aunque la incidencia global de estas fracturas es baja, se producen casi 2,5 veces más frecuentemente en varones que en mujeres, y la edad más común de aparición se sitúa entre los 20 y los 29 años.

Estas fracturas son el resultado de fuerzas de alta energía que comprimen la planta del pie. Aproximadamente el 70% se producen tras una caída de altura. Los accidentes de tráfico también pueden contribuir a estas fracturas. Durante un accidente, los pedales o el suelo pueden transmitir una fuerza significativa al pie. Aunque es más probable que estas lesiones se produzcan de forma aislada, pueden estar asociadas a otras lesiones.

Aunque la mayoría de las fracturas de calcáneo son el resultado de un traumatismo de alta energía, puede producirse un tipo de fractura sin una fuerza tan elevada. Este tipo de fractura se denomina fractura por estrés. Las fracturas por estrés suelen ser más pequeñas y delgadas. Sin embargo, pueden ser de diversa gravedad. Pueden observarse en corredores que fuerzan repetidamente el hueso y son más frecuentes en las mujeres.

Tras una fractura de calcáneo, el paciente presenta dolor, hinchazón e incapacidad para apoyar el pie. En caso de inflamación grave, pueden aparecer ampollas. Los pacientes deben estar atentos a los cambios de temperatura o sensibilidad en el pie. Si esto ocurre, junto con un dolor intenso, se debe notificar inmediatamente al equipo sanitario, ya que puede representar una complicación más preocupante de estas fracturas.

Para diagnosticar una fractura de calcáneo, el médico examinará detenidamente el pie en busca de daños en los tejidos blandos o anomalías en la sensibilidad o el flujo sanguíneo. Se solicitarán varias radiografías para confirmar la fractura. Una TAC también revelará mejor el patrón de la fractura y ayudará al equipo sanitario a comprender el alcance de las lesiones. Una vez realizado el diagnóstico, se determinarán cuidadosamente el momento y el tipo de tratamiento, que se discutirán con el paciente.